martes, 4 de septiembre de 2007

¿Oir o escuchar?

Aunque la mayoría de las veces no nos damos cuenta, estamos permanentemente rodeados de sonidos en nuestra vida diaria. Hay algunos sonidos que nos molestan, otros que nos agradan, otros que no nos damos cuenta de que están, otros que son significativos, etc. Pero, ¿los estamos escuchando u oyendo? Fácilmente pordríamos creer que es lo mismo, pero existe una diferencia fundamental.Cecilia Beuchat, en su texto Escuchar: el punto de partida dice: "El oir se refiere a la recepción física de las ondas sonoras en el oido. Escuchar, en cambio, incluye además del oir, la capacidad de recibir y responder al estímulo físico y utilizar la información captada a través del canal auditivo. ...El escuchar puede definirse como el proceso por el cual el lenguaje hablado es convertido en significado en la mente."
Según esta distinción, queda claro que en la sala de clases se debe desarrollar el escuchar, para que así el aprendizaje de los alumnos sea realmente significativo. Para lograr lo anterior el profesor debe: desarrollar en los niños una actitud positiva frente al escuchar; generar situaciones que permitan desarrollar el escuchar; trabajar en un programa de desarrollo del escuchar y del lenguaje oral (por ejemplo, dando instrucciones una sola vez, haciendo pausas, etc); aportar múltiples experiencias que permitan a los alumnos enriquecer su vocabulario; generar situaciones en que los niños puedan conversar en forma libre; y propiciar instancias donde se estimule a los niños a tomar la palabra y a sostener discusiones pertinentes a su edad.
El desarrollo del escuchar, además de tener una importancia social (para poder comunicarse), es muy influyente en algunos procesos, como lo es en la lectura.
Por sentido común sabemos que la lectura es importante, pero ¿qué aporte otorga la literatura en el desarrollo de un niño?. La respuesta es variada. Produce agrado, desarrollo de la imaginación, desarrolla el lenguaje, provee experiencias vicarias, ayuda a comprender las conducta humanas, favorece la creación literaria, desarrolla el pensamiento, permite adquirir conocimientos, favorece el juicio valórico y desarrolla el juicio estético.
Frente a todos los beneficios que trae la literatura, el profesor juega un papel esencial al momento de fomentarla en los alumnos. Por lo tanto, éste debe dedicar tiempo a la selección de cuentos y poemas; debe considerar todos los aspectos involucrados al momento de narrar un cuento a los alumnos; debe rescatar el gusto por la poesía; debe ser el mejor lector de poemas; y no puede olvidar la dramatización como una importante estrategia educativa.
Junto con la literatura, es indispensable que el profesor trabaje con el lenguaje a través de los juegos verbales. Éstos se centran en el uso creativo del lenguaje sin dejar de lado el carácter lúdico. Entre ellos están: las aliteraciones y rimas, los juegos de palabras, las adivinanzas y los trabalenguas. Son mecanismos de motivación para los alumnos. Se interesan en el lenguaje y se animan a crear con él. También se puede decir que es un desafío para ellos, y los invita a explorar distintos significados dentro del lenguaje.
Para terminar, es importante rescatar que el escuchar está involucrado en el proceso de enseñanza del lenguaje y juega un rol fundamental. Éste, a su vez, influye directamente en el proceso de la lectura, donde se involucra la literatura y los efectos positivos que ella provoca en el niño. Transversal a todo lo dicho anteriormente se sitúa la labor del profesor, quien es el responsable de generar la situación y de entregar las herramientas para que se logren los beneficios expuestos anteriormente.

Bibliografía:

-Beuchat, Cecilia. "Escuchar: el punto de partida"

-Baeza, Paz y Solis, Cristina. "Desarrollo del escuchar y del lenguaje oral en NB1: algunas consideraciones metodológicas"

-Condemarín, Mabel. "Juegos Verbales"

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